Según el estudio «Cerveza, dieta mediterránea y enfermedad cardiovascular», el consumo moderado de esta bebida puede resultar beneficioso para quienes presentan enfermedades cardiovasculares, además de incluirse en el patrón alimentario de la dieta mediterránea. Esta investigación, que se enmarca dentro del estudio PREDIMED, ha utilizado una muestra de 1.249 participantes con un elevado riesgo vascular, y ha analizado la relación entre consumo moderado de cerveza, factores de riesgo cardiovascular, patrón de alimentación y actividad física. Según el doctor Ramon Estruch, del servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del estudio, «los bebedores moderados de cerveza manifiestan consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva, todos ellos productos ligados a la dieta mediterránea, y aseguran realizar mayor actividad física».
Por otra parte, el análisis ha constatado que el patrón alimentario próximo a la dieta mediterránea tradicional que manifestaron los consumidores habituales de cerveza dista mucho del patrón observado en el mundo anglosajón, en el que los consumidores de cerveza suelen tomar productos menos saludables, platos precocinados, patatas fritas, embutidos, carne de cerdo o grasas poliinsaturadas.
La investigación también ha demostrado que los participantes que consumían cerveza de forma moderada referían un consumo más elevado de proteínas e hidratos de carbono que los no bebedores, mientras que el consumo de grasa era el mismo. Además, ingerían una cantidad significativamente superior de ácido fólico y vitaminas B, E y D, así como de hierro y calcio, puesto que esta bebida fermentada es rica en estos componentes. Asimismo, el índice de masa corporal era menor que el de los no bebedores, sin que se observaran diferencias en el perímetro de cintura como medida de la obesidad visceral.
Consumo moderado de cerveza y salud cardiovascular
El estudio ha puesto de manifiesto que las personas que consumían cerveza habitualmente de forma moderada presentaban una menor incidencia de diabetes e hipertensión, factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular, así como unas cifras de colesterol HDL mayores que los no bebedores. «Estos datos se corresponden con numerosos estudios epidemiológicos que señalan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión en los bebedores moderados, y un mejor perfil lipídico, con elevación del colesterol HDL (conocido como "colesterol bueno") y disminución del colesterol LDL ("colesterol malo")», según Rosa María Lamuela, profesora del Departamento de Bromatología y Nutrición de la Universidad de Barcelona.
Fuente: blog.hospitalclinic.org/es/2011
