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Diabetes «autonómicas»

Lunes, 14 de Marzo de 2011 |
Diabetes «autonómicas» © Alexander Raths/iStochphoto

Un estudio elaborado por el Consejo General de Enfermería y la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE) ha puesto de manifiesto las importantes diferencias asistenciales de las personas con diabetes en España, en relación con la dispensación de agujas.

Los resultados de esta investigación revelan que la media de pacientes diabéticos por centro de atención primaria a los que se les dispensa material para la diabetes es de 223, aunque en un 42,8% de los centros de salud se desconoce el número de pacientes registrados. Por su parte, el 58,6% de los centros de atención primaria dispensa material para la diabetes mediante cita con el personal de enfermería, frente al 41,4% que realiza la dispensación en las salas de enfermería dentro de un horario determinado. Aquí, las diferencias entre comunidades autónomas comienzan a detectarse ya en las horas dedicadas a la dispensación de agujas. Así, se comprueba que Navarra, Baleares y Cataluña son las que más tiempo al día dedican a esta dispensación, con 7, 6,67 y 6,01 horas, respectivamente, mientras que Extremadura, La Rioja o Murcia apenas llegan a las 3 horas. Una horquilla de tiempo muy difícil de compatibilizar con los horarios laborales.

Asimismo, y teniendo en cuenta que se estima en 2,20 de media el número de pinchazos que una persona con diabetes se realiza al día –lo que supone un promedio de 66 pinchazos mensuales de insulina–, tan sólo Canarias (con 78,97 agujas dispensadas al mes), Murcia (72,88) y Valencia (72,87) llegan a cubrir las 66 agujas necesarias. El resto se queda corto en la dispensación, obligando a las personas con diabetes a reutilizar las que tienen, con los problemas de salud que esto conlleva. Las comunidades autónomas que menos agujas dispensan son Cantabria (17,56), Cataluña (20,87), País Vasco (29,64) y Navarra (47,41).

En este sentido, cabe señalar que la reutilización de las agujas supone un riesgo para la salud de cualquier paciente que incurra en este tipo de prácticas. Una vez se utiliza una jeringuilla o una aguja, aparte de perder la esterilidad, su punta puede deteriorarse después de la inyección. Aunque el daño no se perciba a simple vista, sí se produce, y puede incluso empeorar cada vez que se vuelve a emplear la aguja. Sobre este tema, cabe recordar la declaración conjunta de la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Diabetes sobre el uso de agujas y jeringas para la administración de insulina, en la que se desaconseja la reutilización y en la que se reafirma una política consistente en «suministrar jeringas y agujas autodestruibles».

Fuente: www.fedesp.es/portal/quienes_dir/quienes_somos.aspx