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A más educación, mejor control

Miércoles, 16 de Noviembre de 2011 |
A más educación, mejor control foto © Stígur Karlsson

Tres nuevos estudios demuestran que la educación en diabetes y las intervenciones conductuales pueden ayudar a reducir los niveles de glucemia en personas que tienen problemas para gestionar la enfermedad. Sus resultados se publican en la edición online de la revista Archives of Internal Medicine.

«La educación sobre la diabetes es fundamental. Y el tiempo y el esfuerzo que se invierten en los pacientes se correlaciona de forma positiva con mejores resultados», aseguró el Dr. Joel Zonszein, director del programa clínico de diabetes del Centro Médico Montefiore de Nueva York.

La estrategia es ligeramente distinta en cada uno de los estudios, pero los tres muestran que la educación funciona si se personaliza la estrategia educativa según los pacientes: lo que resulta positivo en personas con diabetes tipo 1 no necesariamente obtiene los mismos resultados en pacientes con diabetes tipo 2. Los diabéticos que ya presentan complicaciones a causa de la enfermedad probablemente necesiten una educación y seguimiento más intensivos que los que presentan una diabetes relativamente bien controlada.

El primer estudio comparó una intervención que combinaba estrategias cognitivo-conductuales con una educación estándar sobre la diabetes, tanto en ámbitos grupales como individuales. Así, una estrategia conductual podría lograr que se deje de pensar en los niveles de glucosa como «buenos» o «malos». «No permitimos el uso de etiquetas», explica Katie Weinger, autora líder del estudio e investigadora conductual del Centro de Diabetes Joslin, en Boston. El estudio incluyó a 222 adultos que habían tenido problemas con la gestión de su diabetes durante años; de ellos, el 51% tenían diabetes tipo 2 y el 49%, diabetes tipo 1. Al comienzo del estudio la HbA1C promedio era del 9% (el objetivo son valores inferiores al 7%). En el grupo conductual estructurado se obtuvo una reducción del 0,8% en la HbA1C, mientras que los que participaron en educación estándar, tanto grupal como individual, la redujeron al 0,4%.

El segundo estudio, en el que participaron 623 pacientes con diabetes tipo 2, se compararon la educación grupal, la individual y ninguna. Al inicio del trabajo el promedio superaba el 7%, y después de la intervención más personas en el grupo de educación individual (21,2%) presentaban una HbA1C inferior al 7%, frente a 13,9% de las que recibieron educación grupal y el 12,8% de los que no recibieron ninguna educación específica.

El último estudio incluyó a 201 personas, la mayoría negros o latinos que vivían en la pobreza y tenían problemas con la gestión de la diabetes. La HbA1C promedio al inicio del estudio era del 9,6%. Algunos de los participantes vieron un vídeo de 24 minutos y se les entregó un cuaderno de ejercicios y cinco sesiones de entrenamiento telefónico por parte de una enfermera especializada en diabetes; a otros se les entregó un folleto de 20 páginas del Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes de EE.UU. La HbA1C promedio se redujo en un 0,5%, pero los investigadores no hallaron diferencias entre ambos grupos.

Según Weinger, la moraleja es que «el equipo médico puede ofrecer ayuda a las personas que tienen problemas con la autogestión, ya que.es difícil manejar la diabetes solo».

Fuentes: Katie Weinger, Ed.D., investigator, behavioral research, director, Center of Innovation in Diabetes Education, Joslin Diabetes Center, and assistant professor, Harvard Medical School, Boston; Joel Zonszein, M.D., director, clinical diabetes program, Montefiore Medical Center, New York City; Archives of Internal Medicine, online. Oct. 10; 2011.