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Tema del trimestre

Detección de la retinopatía diabética

por J. Moreiro Socías | Miércoles, 16 de Noviembre de 2011

La retinopatía diabética es la primera causa de ceguera antes de los 60 años y una de sus principales causas en personas de mayor edad. Su frecuencia varía según la edad, el tipo de diabetes, los años de evolución de ésta, el grado de control metabólico y los antecedentes personales y familiares.

Cualquier momento del año es bueno para disfrutar de unas vacaciones. La llegada del buen tiempo invita a realizar actividades de ocio diferentes: salidas al aire libre, comidas fuera de casa, excursiones, viajes... La diabetes no es ningún impedimento para poder disfrutar de todas estas actividades, pero para evitar contratiempos, es importante su planificación y tener preparado todo lo necesario con antelación.
Se ha prestado mucha atención a algunas complicaciones crónicas que pueden afectar a las personas con diabetes, pero se ha hecho poco hincapié en la gran importancia que tiene la salud bucal en la diabetes y en las enfermedades bucales asociadas a ella.

De los cerca de 3 millones de personas con diabetes tipo 2 que hay en España, una gran mayoría presenta sobrepeso u obesidad. Se calcula que un 14% de los españoles son obesos y el 38,5% presenta sobrepeso. Tanto la diabetes como la obesidad son dos epidemias mundiales de gran relevancia, que van en aumento.

Se prevé que para el 2025 habrá más de 5.500 millones de personas en todo el mundo con sobrepeso u obesidad y 380 millones con diabetes. Además, la conjunción de ambas patologías incrementa por siete el riesgo de muerte prematura, sobre todo por enfermedad cardiovascular, lo que la convierte en un problema de primera magnitud en todo el mundo. Esta circunstancia ha llevado a los expertos a utilizar un nuevo término, la diabesidad, que define la convergencia de ambas patologías: diabetes y obesidad.

Hasta hace bien poco se ha considerado al pulmón como un órgano ajeno a las complicaciones tardías de la diabetes. Al paciente diabético siempre se le insiste sobre la importancia que debe otorgar al cuidado de sus pies, a la práctica periódica de un examen oftalmológico y a la vigilancia del correcto funcionamiento de sus riñones. Tanto es así que el facultativo, ya sea endocrinólogo o médico de familia, carece en su repertorio de preguntas destinadas al paciente diabético del tipo «¿respira bien?», «¿descansa correctamente durante la noche?», «¿ronca?», «¿se ahoga?»...